Escuché alguna vez acerca del fenómeno del “egrégor” que consiste en entes creados en el plano mental por medio de una coordinación colectiva de conciencias enfocadas. Pensé en que clase de ente podría crear el juego erótico de personajes mitológicos como ninfas y sátiros, como podría plasmarse la intensidad de sus deseos fusionándose en una amalgama.
La pieza presenta una imponente forma biomórfica central, de textura carnosa y tonos neutros, que se retuerce sobre sí misma con un volumen escultórico. Se asienta en un espacio arquitectónico definido por planos geométricos en vibrantes turquesas y cálidos melocotones. Alrededor, figuras humanas diáfanas y semitransparentes, en una paleta de azul verdoso, emergen y se disuelven en el entorno, sugiriendo movimiento y conexión. Líneas blancas y fluidas serpentean por la composición, aportando un dinamismo etéreo a la escena. La técnica de óleo sobre lienzo realza la profundidad y el contraste cromático.









