“Disolverse en lo Impreciso”, interpretación visual de la estrofa poética que lleva por título donde el personaje abatido y en estado de desintegración lucha por incorporarse hacia la creación de un nuevo significado que inspire sus pasos, la imaginación como arma para erradicar el absurdo, la obra presenta una figura humana de complexión robusta y tonos terrosos, inclinada sobre un plano ajedrezado en blanco y negro que se extiende hacia el horizonte. Sobre un cielo azul profundo salpicado de nubes, una compleja constelación de formas geométricas —arcos, círculos y líneas en blanco y azul vibrante— se suspende, creando un contraste visual entre la solidez terrenal y la abstracción etérea. La composición invita a una contemplación de la forma y el espacio.





